Examen tipo test


Examen

Responder a contrarreloj. En este tipo de exámenes el control del tiempo transcurrido y del restante es esencial. Es muy importante que además de tu propio bolígrafo (y su respuesto, por si las moscas) lleves al examen tu propio reloj.

Lectura completa de los ítems. Hay que leerse la preguntas y las contestaciones de comienzo a fin y no dar por contestada una pregunta sin haber completado este proceso. Urge prestar especial atención a los enunciados: si están redactados en negativa, por ejemplo, cambiará totalmente el sentido de la frase. No es lo mismo este enunciado:


Señale entre los siguientes accidentes geográficos, los que no sean ríos europeos

Que este otro:

Señale entre los siguientes accidentes geográficos, los que sean ríos europeos


Saber si los fallos restan preguntas acertadas. Es preciso conocer si existe penalización por contestar preguntas de forma incorrecta y cómo puntúa a la baja cada incorrección. Una respuesta falsa muy penalizada hará que disminuya mucho el porcentaje de preguntas que podrías arriesgarte a contestar cuando no tienes nada clara la respuesta. Si existe poca penalización o no existe penalización podrás tomar mayores riesgos y decidirte a contestar más cuestiones dudosas.

Ve directo a lo que sabes con certeza. Una buena forma de ir completando sin prisa pero sin pausa el cuestionario puede ser echar un vistazo rápido al contenido total del examen evaluando de forma muy primaria qué preguntas te sabes con toda seguridad y diferenciándolas de aquellas que tengas dudosas y de aquéllas que desconozcas por completo. Acabada esa primera lectura rápida, ve inmediatamente a aquellas cuestiones del test que mejor sepas y trata de asegurarte una puntuación mínima para la superación con éxito de la prueba; además, el ir respondiendo preguntas tendrá un efecto beneficioso sobre ti, ya que notarás como tu nerviosismo se va disipando. Aborda después las preguntas dudosas y, si aún sobre tiempo y una evaluación por encima de las cuestiones contestadas te indica que podrías arriesgarte con alguna de las preguntas cuya solución desconoces sin que ello suponga una debacle en la nota del examen, entonces hazlo. Por tanto, parece bueno responder el cuestionario en sucesivas oleadas. Si, como hemos dicho, en primer lugar respondes las preguntas que mejor te sabes, la solución de dichas cuestiones te puede dar la pista o abrir el camino para responder otras que sepas peor o aquellas que, en un primer vistazo, juzgaste como incontestables.

No des nada por sentado. Recuerda que las instrucciones de realización de un test (tiempo, forma de marcar respuestas en la plantilla, forma de anular una respuesta, etc.) pueden variar para cada examen en concreto. No te confíes de pasadas convocatorias o de otros exámenes tipo test realizados en la misma asignatura o incluso con el mismo profesor. Escucha o lee detenidamente las instrucciones de realización para ese cuestionario en concreto. Evitarás sorpresas desagradables.

Usar la lógica y, con moderación, tomar algunos riesgos. En la estructura básica de una pregunta y respuestas alternativas de un examen tipo test podemos encontrar lo siguiente: una o dos respuestas bastante improbables y, junto a la respuesta correcta otra de enunciado o características similares, existiendo algo sutil que las diferencia y reduciendo las alternativas a sólo dos. Recuerda que en muchos exámenes, si el profesor desea complicar la técnica y valorar vuestro grado de maestría en estas lides de los exámenes tipo test, también se valora no sólo contestar lo correcto, sino, entre varias alternativas, contestar la más correcta. En este caso, tus conocimientos requerirán aliarse con la lógica y con el sentido común para discernir la verdadera respuesta.