Subrayado lineal (I)


En esta primera toma de contacto con el subrayado lineal, vamos a subrayar con un solo color las ideas más relevantes y serias de este texto donde, por cierto, hay demasiada paja.


Todos alguna vez nos hemos sentado delante de un ordenador y hemos puesto las manos sobre un teclado, aunque nuestras nociones de mecanografía no fueran para nada brillantes. Esta actividad informática u ofimática, consistente en el trabajo ante pantalla de visualización de datos, aparentemente tan sencilla, y no por ello denostada, puede conllevar una serie de perjuicios para nuestra vista (fatiga visual, pesadez de ojos, escozor ocular, sequedad ocular, etc) o para nuestros huesos (fatiga postural, molestias en brazos, nuca, espalda por malas posturas mantenidas a lo largo de mucho tiempo), y todo ello sin hablar de la conocida fatiga mental generada por el trabajo continuo a un ritmo intenso.

Para prevenir estas situaciones traumáticas, es necesario cuidarse, porque todo lo demás irá en detrimento de nuestra salud, que es uno de los bienes más preciosos de los seres humanos, más, si me apuran que el amor y que el dinero, como diría la famosa canción. Los consejos básicos en materia de prevención de riesgos a la hora de trabajar con pantallas de visualización de datos, que es así como técnicamente de designan a los monitores del ordenador, serían básicamente los siguientes:

En primer lugar, sin olvidar todas las medidas subsiguientes, podría establecerse que es beneficioso adoptar una postura correcta. Para ello sería conveniente, regular la altura de la silla de modo que los codos queden a la altura de la mesa, es decir, que los brazos no arrastren por el suelo o estén encaramados a la mesa, en este último caso por haber situado, como si de gnomos curiosos se tratara, nuestra cabeza por debajo del nivel del tablero de la mesa, que, por otra parte, estoy convencido de que alguno se habrá sentado así alguna vez. Sería importante, si ello fuera posible, colocar la pantalla de forma que la parte superior del monitor esté a la altura de los ojos, nada de ver el contenido del ordenador elevando o agachando el pescuezo como si fuéramos avestruces curiosas. Es beneficioso alejarse un tanto del ordenador, sea de la marca que sea, y situarnos a unos 60 centímetros de la pantalla. La postura correcta se instrumenta, finalmente en una colocación de la pantalla justo delante de nosotros para evitar giros mantenidos, nada cómodos y a veces dolorosos, de la cabeza.


Si has hecho bien el subrayado lineal de ideas troncales, prescindiendo de contenido innecesario, te debería haber quedado algo similar a lo que puedes ver a continuación